LAS MUJERES NO SON PERVERSAS, PERO CUANDO LO SON....
Muchas mujeres y por decirlo así todas,
tenemos nuestro lado perverso que roza con lo inexistente en nuestras vidas.
Pero en algunas y felizmente no es muy seguido este fenómeno, tienen un solo
lado y es el Perverso. Ese lado es el que rige en sus vidas, gobiernan sus
mentes y también (solo unas cuantas a un país.) dominan a todos los que les
rodean. Repito gracias a Dios que solo ocurre cada cierto tiempo (bueno eso es
lo que quiero creer).
Las mujeres no son perversas, detrás de esa
mirada fría y dura que a veces solemos enviar mensajes casi subliminales a
quienes no nos simpatizan, somos dulces y amorosas. Pero ¿que pasa cuando esa
dulzura y amor que guardamos es tan solo una fachada para ocultar lo malas y
perversas que pueden ser las mujeres sale a flote?
Según la psicología es uno de los síntomas del
trastorno de personalidad antisocial. Muchos de estos trastornos tiene como
origen a problemas con los padres durante la niñez.
Generalmente estas personas tienen este
pensamiento: "Nadie se ha sentido culpable, jamas por lo que me han hecho
a mi". Eva, Jael, Judith, Lilith, Cleopatra y Pandora, Dalila,
Clitemnestra, Jezabel, Herodias, Teodora, Agripina, Mesalina , María Tudor,
Erzsebet Báthory, Lucrecia Borgia, Griselda Blanco, Lola Montes, Margarita de
Valois, Ana Ivanovna… Solo son algunas mujeres que han sido famosas no solo por
su belleza o su inteligencia; si no, tan solo por ser perversas. He aquí la
reseña de algunas.
Lilith
La Enciclopedia Británica la define como:
“Demonio femenino del folklore judío, equivalente al vampiro inglés. Su
personalidad y su nombre (“monstruo de la noche”) se derivan de un demonio
asirio-babilónico, Lilit o Lila. Se creía que Lilith tenía un poder especial
para dañar a los niños. La superstición se extendió hacía un culto
sobreviviente entre algunos judíos tan tardíamente como hasta el siglo VII
d.n.e. En la literatura rabínica Lilith llega a ser la primer mujer de Adán,
pero se escapa de él y se convierte en un demonio.”
En el primer pasaje del Génesis se recogería
la creación de Lilith, la primera mujer, hecha cual Adán a imagen y semejanza
del creador, en igualdad de condiciones y con el mismo estatus ontológico. Pero
según se narra, su carácter rebelde e insumiso la hace marchar del paraíso,
dando paso a la creación de Eva, mujer creada a partir de una costilla de Adán
para servirle, punto que recoge el segundo apartado del Génesis.
Se dice que hace a los demonios del mundo sus
amantes, engendrando y pariendo nuevos demonios.Yahweh mandó tres ángeles a
buscarla que le exigieron retornase, cuestión que ella rehúsa. Los ángeles le
informan que matarán a cien de sus hijos demonios cada día que se niegue a
volver. Lilith responde que prefiere esos designios que volver con Adán. En
respuesta a la amenaza cumplida por los ángeles Lilith proclama su venganza de
muerte a los hijos de Adán, a los niños recién nacidos, a los hombres en su
sueño robándoles su semen.
Eva
La versión más conocida de la creación de la
mujer se narra en Génesis 2: Dios ... tomó una parte del cuerpo de su criatura
-una costilla- y con ella formó una mujer. De un solo ser humano el Creador
había formado dos personas de sexo distinto: “Ahora sí que es hueso de mis
huesos y carne de mi carne” (Gen 2:23), exclamó el varón al ver a la mujer.
La historia de Eva no se relata en ningún otro
pasaje del Antiguo Testamento, debido en parte a que la doctrina de la caída
del hombre estaba en ciernes cuando la Biblia hebrea fue puesta por escrito.
Pero a partir del siglo II a.C., las reflexiones sobre el origen del mal
llevaron a algunos teólogos a atribuir a Eva, a Adán o a ambos la aparición del
pecado y la muerte en el mundo. Algunos exegetas cristianos llamaron a Eva
“puerta del demonio”, y vieron en ella la contraparte negativa de María, la
madre de Jesús.
Pandora
En la Mitologia Griega , Pandora ("llena de virtudes" fue la primera mujer, hecha por Zeus como parte de un castigo a Prometeo por haber revelado a la humanidad el secreto del fuego.
Epimeteo era el responsable de dar rasgos
positivos a todos y cada uno de los animales. Sin embargo, cuando llega el
turno del hombre, no queda nada para darle. Prometeo, su hermano, sintiendo que
el hombre era superior al resto de los animales, decidió entregarle un don que
ningún otro animal poseyera. De este modo, Prometeo decidió robar el fuego a
Zeus y dárselo al hombre.
Zeus enfureció y creó a Pandora, la que fue
llenada de virtudes por diferentes dioses. Hefesto la moldeó de arcilla y le
dio forma; Afrodita le dio belleza y Apolo le dio talento musical y el don de
sanar. Hermes le dio entonces a Pandora una caja que nunca debía abrir, lo que
la llenó de curiosidad.
Prometeo advirtió a Epimeteo de no aceptar
ningún regalo de los dioses, pero Epimeteo no escuchó a su hermano y aceptó a
Pandora, enamorándose de ella y finalmente tomándola como esposa.
Hasta entonces, la humanidad había vivido una
vida totalmente armoniosa en el mundo. Epimeteo pidió a Pandora que nunca
abriese la caja de Zeus, pero un día, la curiosidad de Pandora pudo finalmente
con ella y abrió la caja, liberando a todas las desgracias humanas (la plaga,
la tristeza, la pobreza, el crimen, etcétera). Pandora cerró la caja justo
antes de que la Esperanza también saliera, junto con todo lo que quedaba
dentro, y el mundo vivió una época de desolación hasta que Pandora volvió a
abrir la caja para liberar también a la Esperanza.
La hija de Epimeteo y Pandora,Pirra y su
esposo Deucalion , hijo de Prometeo, fueron las dos únicas personas que
sobrevivieron al diluvio que Zeus mandó sobre la humanidad para destruirla, en
la versión griega del diluvio universal.
Olimpia de Epiro
Madre de Alejandro Magno, fue inductora de la
muerte de su ex marido, el rey Filipo II de Macedonia, y autora de muchos
asesinatos políticos más. Como reina de Macedonia se distinguió por su crueldad
y ordenó incontables ejecuciones. En particular, destaca la crueldad con que se
deshizo de los demás hijos de Filipo, que podían constituir una amenaza para
los derechos dinásticos de Alejandro y para su propia regencia; por ejemplo, no
dudó en ejecutar al pequeño Carano, apenas un bebé, mandándolo quemar sobre un
lecho de brasas, y añadiendo la crueldad innecesaria de quemar con él a su
hermana Europa y obligar a Cleopatra, la madre de ambos, a ahorcarse, pese a
que ninguna de las dos representaba amenaza alguna para el trono de Alejandro.
Aunque la eliminación de los rivales del soberano formaba parte de las
prácticas políticas de la época, el propio Alejandro Magno, que por entonces
combatía en Asia contra los ejércitos de Darío, censuró indignado esas muestras
de brutal ensañamiento.
Mesalina
Mesalina se casa a los 16 años con Claudio y
pronto se da a conocer por su libertad sexual escandalosa. Se cuenta en los
registro de la antigua Roma que era una mujer de extraordinaria belleza,
ambición y crueldad, nunca dudó en utilizar sus encantos para seducir a
cualquier hombre que pudiera servir a sus intereses para deshacerse luego de
ellos sin importarle el medio utilizado para ello.
Alrededor del año 38, Claudio y ella se
casaron. Los motivos de la unión seguramente no fueron del todo románticos.
Claudio sólo tenía una hija, Antonia, y necesitaba un hijo varón que heredase
sus propiedades. Mesalina se convirtió en la mujer más poderosa del Imperio.
Mesalina disfrutaba realizando grandes fiestas
con hombres y mujeres de alto rango que rápidamente degeneraban en orgías. Y
cuando a la emperatriz se le antojaba estar con amantes de condición más baja,
salía a hurtadillas del palacio y se prostituía en un burdel cercano, con el
nombre de Lycisca. Se cuenta que en una ocasión Mesalina desafió a una
prostituta muy experimentada llamada Escila a un concurso sexual, en el que
ganaría quién pudiera acostarse con más hombres. Al amanecer, Escila se declaró
vencida después de haber sido penetrada por 25 hombres, pero Mesalina continuó
durante varias horas más.
Claudio se enteró de todas las traiciones y
comenzo a idear un plan para matar a Mesalina. Al saber lo que iba a pasar,
Domicia Lépida que, pese a que su relación con su hija se había vuelto
distante, la acompañó al enterarse de su desgracia) instó a Mesalina a clavarse
el puñal, pero la joven no se atrevió. Entonces llegaron los pretorianos y la
mataron. Luego las tropas regresaron al palacio y el oficial al mando le
informó a Claudio que su esposa había muerto. Claudio no hizo ninguna pregunta
y se limitó a pedir que le sirviesen más vino.
María Tudor, la reina sangrienta
La vida de María Tudor estuvo marcada, desde
un principio, por la fatalidad. Sus padres, Enrique VIII y Catalina de Aragón,
habían esperado un varón que asegurara la sucesión al trono, pero María fue la
única hija que tuvieron. Once años después del nacimiento de María —que se
produjo el 18 de febrero de 1518—, y al no poder garantizar su descendencia,
Enrique VIII pidió a Roma la cancelación de su matrimonio con Catilina. Pero el
Papa se negó, por lo que Enrique VIII optó por contraer matrimonio con Ana
Bolena, con la que tuvo a la futura Isabel I.
En 1533 tuvo que renunciar al título de
princesa y un año después una nueva ley del Parlamento inglés la despojaba de
la sucesión en favor de la princesa Isabel. María, por su parte, continuó
apoyando a su madre. Ante la posición religiosa adoptada por Inglaterra, los
acontecimientos no se hicieron esperar: la Torre de Londres se llenó de
prisioneros que desobedecían el régimen impuesto.
Fruto del matrimonio entre Enrique VIII y
Juana Seymour nació Eduardo, que fue designado el heredero de la corte. Pero
Eduardo VI murió en 1553 y María ocupó el trono, con el deseo de ser fiel a la
religión de su madre; un gesto de esperanza para los católicos ingleses. María
se fijó en el príncipe Felipe —hijo de Carlos V— y tras muchas dificultades
finalmente el Parlamento aprobó la boda en abril de 1554. El matrimonio
transcurrió en un clima sosegado entre abril de 1554 y 1555, pero entonces
María emprendió una feroz represión contra todos aquellos contrarios a la
reinstauración del catolicismo, condenando a la hoguera a 273 personas. La
historiografía protestante posterior no iba mal encaminada cuando decidió
apodar a la reina como Bloody Mary, «la sangrienta María».
Lucrecia Borgia
Lucrecia nació en Roma en 1480. Su padre era
el cardenal Rodrigo Borgia, quien después sería el Papa Alexánder VI y su madre
Vanozza Cattanei, amante de Alejandro VI, por lo que Lucrecia es hija
ilegítima, aunque él la reconoció dándole su apellido (Borgia) y la utilizó en
todas sus intrigas. A los 11 años ya la habían comprometido dos veces, pero los
acuerdos fueron anulados por Rodrigo.
Cuando éste se convirtió en Papa, la casó con
Giovanni Sforza, señor de Pesaro, en busca de una alianza con la poderosa
familia feudal que reinaba en la Lombardía y Milán.
Juan Sforza fue muerto en el año 1500 por
orden de César Borgia, hermano de Lucrecia. En este período de viudez enmarcado
en la vida corrupta del Vaticano, Lucrecia se entregó a una vida licenciosa;
sus perversiones fueron expuestas por el vanguardista pornógrafo francés Guillermo
de Apollinaire, en el libro titulado "La Roma de los Borgia". En este
período la joven asumió por tres veces la máxima autoridad en los asuntos de la
Iglesia; fue entonces cuando, concibió aquel hijo del que se especula, fue
producto de las relaciones incestuosas que sostenía con su padre.
Posteriormente, en diciembre de 1501, Lucrecia contrajo matrimonio con Alfonso
de Este, duque de Ferrara, y en 1502 se trasladó a su nuevo hogar contando con
veintidós años.
Lucrecia se convirtió en duquesa de Ferrara a
partir de 1505 luego de la muerte de su marido; años más tarde, en 1512
contando con solo treinta y dos años y sin ningún motivo aparente, Lucrecia de
Borgia comenzó a apartarse de los cortesanos y de las pompas ceremoniosas,
mostrándose retraída y solitaria, actitud que sostuvo firmemente hasta su
muerte.
Siete años después, en 1519, Lucrecia murió
atormentada por los dolores causados por un aborto.
Isabel la Católica.
Hermana del rey Enrique IV, gobernó como lo
hubiera hecho el monarca más celoso de su autoridad en su época, y sin mostrar
ningún escrúpulo femenino o feminista: expulsó de España a los judíos y se
apoderó de sus bienes, combatió a los moros de Granada hasta su expulsión, creó
la Santa Inquisición y sus hogueras, comenzó la explotación de los indios en
América, etc. Por cierto, también creó unas curiosas Escuelas de Palacio, de
las que formaban parte jóvenes de ambos sexos de las familias más ilustres del
reino, que acompañaban a todas partes a la corte itinerante de aquellos tiempos
y estudiaban bajo la dirección de personajes como Pedro Mártir de Anglería,
Lucio Marineo Sículo o Beatriz Galindo.
Margarita de Valois - La reina Margot o la reina de corazones.
También se le atribuyeron abortos hijos
bastardos a los que habría abandonado. Se cuentan historias inverosímiles, como
un incesto con sus tres hermanos, un ménage a trois con su carcelero y su
esposa. Llevaba cosidos a la falda unos bolsillos con los corazones
embalsamados de sus amantes muertos. Tuvo infinidad de amantes o amores: A los
17 años se enamoró de Enrique de Guisa, aunque a pesar de los rumores parece
ser que no pasó de un amor platónico, (las princesas solteras estaban muy vigiladas).
A Enrique le habría interesado casarse con
ella, pero no la buscó como amante. Murió asesinado por razones políticas.
Se conservan los versos que D’Ambroise le
dedicó a Margot, pero la aventura con otra mujer acabó con su vida. Un marido
despechado le preparó una emboscada.
El gran amor de Margot fue Jacques de Harlay,
señor de Champvallon que era el caballerizo mayor de Alençon. El romance
escandalizó. La reina tuvo que abandonar Paris y nunca volvieron a verse.
Erzsébet Báthory, la condesa sangrienta
Era una condesa de Hungría y una asesina en
serie. Aún hoy en día se desconocen las causas de sus actos y el número de
víctimas. Después de que muriera su marido en enero de 1604 en el campo de
batalla, la condesa dejó de tener escrúpulos y comenzó a disfrutar de torturas
a rienda suelta. Dirigía su sadismo hacia niñas y chicas.
Adoraba morder la carne de la cara de sus
siervas mientras aún vivían. La condesa las pinchaba con agujas por todo el
cuerpo, incluso debajo de las uñas de los pies o les ponía monedas o llaves
incandescentes en las manos.
En invierno, las tiraba a la nieve y las
rociaba agua fría para que murieran. En otros casos, morían indefensas por
inanición.
Durante 25 años de prácticas sádicas, mató a
más de 100 jovencitas. Por su nivel social, no podían procesarla por sus actos.
De todos modos, muchos de sus supuestos cómplices acabaron en la horca.
Ana Yoánnovna (ruso: А́нна Иоа́нновна)
(Moscú, 7 de febrero de 1693 - San
Petersburgo, 28 de octubre de 1740) emperatriz de Rusia de 1730 a 1740.
se aprovecha de la simpatía que genera en los
regimientos y en la guarda imperial, y bajo su apoyo se impone como una
verdadera autócrata. Uno de sus primeras medidas consiste en activar una
policía secreta que utiliza durante todo su reinado para intimidar y
aterrorizar a quien se opone a su política. Si su primer ministro Bühren era
implacable con sus enemigos, ella no le iba a la zaga, y las ejecuciones de sus
rivales políticos se sucedieron a lo largo del reinado. Su gobierno se apoyó en
una nube de espías y delatores y fue especialmente rígido contra todo conato de
oposición o crítica: muchos nobles acabaron descuartizados; otros en Siberia.
Se enfrentó a los boyardos, persiguió al clero
ortodoxo y oprimió a los campesinos, favoreciendo a la nobleza.
Durante su reinado tuvieron lugar las guerras
de la sucesión de Polonia y la de los turcos. Contrajo matrimonio con Federico
Guillermo, duque de Curlandia y se dejo influir en asuntos de gobierno por su
favorito Ernesto Juan Birón. Ana murió el 18 de marzo de 1746 durante el
alumbramiento de su hijo Alejandro.
Delphine Lalaurie, la sádica de la alta sociedad
Delphine era una persona de clase alta de
Nueva Orleans del S. XIX. Todo parecía normal hasta que su casa se incendió. Al
extinguir el fuego, se descubrió que éste había sido provocado por dos
"esclavos" para llamar la atención. Lo que no fue una acción
exagerada por parte de los esclavos, ya que el fuego arrasó una auténtica casa
del horror. Se encontraron casi una docena de esclavos desfigurados. Estaban
maniatados a la pared y tenían miembros atrozmente mutilados. A una mujer se le
había cosido un pene, había un hombre castrado y e “injertado” a una mujer …
Otra mujer fue transformada quirúrgicamente en una langosta humana y sus
órganos estaban totalmente destrozados. Las manos habían sido cosidas a partes
del cuerpo que nunca nos imaginaríamos. Hasta había una mujer oruga con la piel
despellejada con forma de espiral y orificios remendados. La mayoría de los
esclavos aún vivían cuando les encontraron. La casa de Lalaurie es hoy en día
una famosa mansión del terror. En abril de 2007, el actor Nicolas Cage compró
la casa.
Jiang Qing, la mujer de Mao.
Al lado de Mao Zedong, el presidente del
partido comunista chino, Qing consiguió llegar a ser la persona más influyente
del partido después de su marido. Ella fue la fuerza motriz de la revolución
cultural china de 1966 a 1976 que causó muertes excesivas, malos tratos y casi
la total destrucción de todos los monumentos chinos. Se calcula que durante
esta época perdieron la vida más de 500.000 personas y millones fueron
perseguidos por razones políticas. El avance de los guardias rojos solamente
puede llamarse absurdo: como los conceptos “rojo” e “izquierda” eran símbolos
revolucionarios, decidieron cambiar el tráfico al lado izquierdo y que el color
“rojo” fuera el símbolo de paso en un semáforo. Todo esto originó el caos e
innumerables accidentes. La mujer de Mao tiene un puesto en nuestra lista con
toda la razón del mundo.
Ilse Koch, la zorra de Buchenwald
Ilse Koch fue la mujer del comandante Karl
Otto Koch del campo de concentración de Buchenwald. Aunque no tenía influencia
en la dirección o en la organización del campo de concentración, aprovechaba
toda oportunidad posible para sancionar rigurosamente a los internos. Los
trataba como animales, los maltrataba sin piedad, y les daba palizas con
látigos. Ilse Koch, también conocida como la “Bruja de Buchenwald”, se hacía
objetos como guantes, tapas de libros y pantallas con la piel tatuada de los
cautivos. Se encontraron objetos grotescos como cabezas reducidas hechas con
las cabezas de los prisioneros de guerra rusos. Ilse Koch se suicidó en 1967 en
la cárcel para mujeres de Aichach.
Irma Grese, la bestia de Auschwitz
Otro producto del sanguinario imperio nazi fue
Irma Grese, la “Bruja de Belsen” temida por todos los prisioneros de los campos
de concentración. Grese era miembro de las SS y vigilante de los campos de
Ravensbrück, Auschwitz-Birkenau y Bergen-Belsen. En 1942 sólo tenía 19 años y
había arrestado a más de 30.000 mujeres judías. Fue la mujer más malvada de
todo el campo. No hubo ninguna atrocidad en la que no participara. Normalmente
se encargaba de las selecciones de la cámara de gas y torturaba a su antojo. En
Bergen-Belsen continuó realizando las mismas atrocidades. Su especialidad era
atacar con perros adiestrados y muertos de hambre a personas desnudas e
indefensas. Abusaba sexualmente de los hombres y los fustigaba durante horas.
Grese fue ahorcada en la prisión a los 22 años por el verdugo de Inglaterra
Albert Pierrepoint. Fue la mujer más joven ejecutada por la jurisdicción británica
del S.S XX.
Katherine Knight, la Hannibal Lecter femenina de Down Under
La Señora Knight es una australiana con la que
ningún hombre desearía tener una relación. De algún modo, las relaciones la
volvían agresiva. A su ex-marido le arrancó los dientes y al cachorro de un
amante, que tenía, le arrancó la garganta con sus propias manos mientras estaba
vivito y coleando. En el año 2000, como si eso no fuera suficiente, le dio 37
puñaladas a su marido de aquel entonces, que tenía dos hijos adultos. Después,
lo despellejó y colgó el saco de piel en la puerta de su habitación en su
propia casa… Le cortó la cabeza y después preparó una sopa con ella. Con el
ano, hizo un asado que quería servir con verduras. Este “banquete” estaba hecho
especialmente para sus hijos. Menos mal que apareció la policía antes de que
los niños llegaran a casa...
